Mexicas: una sociedad organizada para la guerra

Mexicas: una sociedad organizada para la guerra

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Los mexicas concebían la guerra como algo sagrado debido a la cosmovisión que tenían. Su forma de interpretar el mundo hacía indispensable la guerra y los sacrificios humanos. Por su forma de interpretar el mundo la guerra y los sacrificios humanos eran indispensables. Puesto que si no alimentaban a los dioses con sangre de los guerreros vencidos, y otros tipos de sacrificados, el mundo sería destruido. Por ello, podemos afirmar que los mexicas tenían una sociedad organizada para la guerra y hacían participe a toda la población en los enfrentamientos.

Una vez habían vencido al enemigo no realizaban un dominio total del territorio,  al contrario, no intervenían en sus instituciones siempre y cuando les asegurasen su lealtad, tributos y tuvieran relaciones comerciales. Para los mexicas el comercio era muy importante. Hasta tal punto, que algunos historiadores han presentado como causa principal del inicio de una guerra con un pueblo independiente de la Triple Alianza que se produjera una ofensa a un pochtecatin (comerciante) (Conrad y Demarest, 1988:78).

Puede que esto sucediera en alguna ocasión, puesto que los comerciantes también hacían de espías para el estado y notificaban al huey tlatoani cuál era el territorio que más convenía conquistar según sus bienes. Sin embargo, debemos tener en cuenta que esto simplemente podía ser una excusa para iniciar una guerra y que realmente no tuviera tanta importancia el hecho en sí. Por ello, estoy más de acuerdo con otros historiadores que defienden como causas de inicio de una guerra el querer recuperar el honor perdido mediante una guerra fingida, lo que se conoce como guerra florida, y que procederé a explicar al final del artículo, además de los propios intereses económicos, sobre todo para desarrollar el comercio (Bravo, 2009: 186).

La movilidad social a través de la guerra

La importancia de la guerra dentro de la sociedad mexica era tal, que mediante ella la población tenía una amplia movilidad social.  El número de guerreros enemigos que capturasen en una batalla les permitía adquirir rangos militares superiores y esta movilidad era tanto para los nobles como la gente común. Demostrar su valía en el campo de batalla o a nivel religioso era vital incluso para los nobles porque podían perder su estatus aunque les viniera de nacimiento. Según el número de cautivos que los guerreros habían conseguido en batalla adquirían un nombre y un atuendo específico, pero no se conoce el de todos.

Aún así, debemos tener en cuenta que la mayoría de los integrantes del ejército mexica eran guerreros comunes (no eran de origen noble) y bajo el nombre macehualtin se indicaba que eran principiantes hasta que capturaban a un enemigo. Vestían simplemente con una tela que les cubría los genitales, también llamado taparrabos, y tenían un arma y un escudo sencillo.

La jerarquía militar: algunos cargos militares del ejército mexica

Como hemos comentado, conforme capturaban más enemigos y demostraban su valía, su cargo militar y vestimenta cambiaba. El cargo militar ​cuextecatl era para aquel que había capturado a dos enemigos y llevaba un traje rojo, azul y amarillo con un tocado que llevaba una insignia circular. En el caso de haber logrado capturar a cuatro enemigos, se adquiría el cargo militar de ​ocelotl y llevaba un casco y un traje que imitaba al jaguar. Siguiendo con los cargos, aquel que había capturado a cinco enemigos tenía el cargo de otomitl y llevaba un traje con una falda de plumas y un penacho con plumas rojas y verdes. Otro de los cargos militares fue el cualchicqueh, quien había capturado a seis enemigos.

Para que os os podáis hacer una idea aproximada de las vestimentas de los guerreros os adjunto una imagen donde he recogido los títulos militares aquí nombrados que se ven representados en el Códice Mendoza (c.1540).

Algunos de los cargos militares dentro del ejército mexica

Gracias a las fuentes como los códices hemos podido llegar a conocer estos cargos militares y la fuerte jerarquía militar donde cada uno llevaba una vestimenta, como hemos visto, y tenía unos privilegios económicos acorde a su rango. Sin embargo, algunas fuentes se contradicen entre sí con los nombres, privilegios y poderes de cada cargo y su vestimenta. Por lo tanto, es difícil afirmar algo a ciencia cierta sobre estos títulos y sus funciones. Por ejemplo, conocemos dos títulos militares otorgados a los guerreros de mayor rango, ​tlacateccatl ​y ​tlacochcalcatl​, pero no sabemos cuál está por encima del otro. Aunque ​por el hecho de que los ​huey tlatoani podían llegar a tener el primer título se intuye que ese era el rango mayor (Bravo, 2009:196).

Guerreros tlacateccatl y ​tlacochcalcatl representados en el Códice Mendoza

Estos dos cargos también encabezaban el Tequioacacalli o ​Cuauhcalli​ (Consejo de Guerra), que se encargaba de preparar la estrategia militar que se iba a emplear en la batalla junto al ​huey tlatoani gracias a la información dada por sus espías (Bravo, 2007:77).

Tácticas militares

Pese a la visión de inferioridad bélica con la que se ha presentado a los aztecas en comparación a los conquistadores españoles, tenían conocimientos militares y utilizaban estrategias bélicas que les concedieron las victorias que conformaron su imperio. Algunos ejemplos de sus tácticas terrestres fueron: el realizar una falsa huida en medio de la batalla por parte de algunas de las unidades del ejército para que el enemigo cayese en unas zanjas cavadas con anterioridad; el envenenamiento del agua o lanzar fardos de chiles ardiendo. Además, la guerra psicológica tenía un papel fundamental, ya que los guerreros aparecían con los cuerpos pintados ante sus enemigos mientras gritaban, ​mantenían ​ritmos musicales constantes con instrumentos para marcar el inicio del ataque y evitar la concentración del contrario (Bravo, 2009:187).

La guerra naval también era practicada por los mexicas para combinarla con la guerra terrestre en sus ataques y utilizaban las canoas para transportar los víveres, armas y hombres si se iba a guerrear con una ciudad situada en una isla o próxima al lago. Las canoas fueron ampliamente utilizadas en el enfrentamiento contra la alianza ​entre los ​conquistadores españoles-indígenas para hacerse con el control de México-Tenochtitlán.

Armamento y objetivos a conseguir con las batallas

Las armas que principalmente utilizaban eran la honda, el arco y las flechas, el átlatl y el ​macuahuitl​. Las tres primeras armas eran utilizadas por los soldados rasos, que eran los que primero atacaban, mientras que el macuahuitl era utilizada por las élites guerreras que estaban especializadas en el combate cuerpo a cuerpo. El átlatl permitía lanzar con propulsión armas puntiagudas como lanzas. Un ejemplo sería el de este dibujo:

Dibujo que recrea el uso del átlatl o propulsor.

Mientras que el macuahuitl era un arma parecida a una espada que estaba hecha de madera y que contaba con trozos de obsidiana afilados a cada lado.

Representación del sacrificio gladiatorio en el Códice Tovar o Ramírez donde se muestra el macuahuitl.

El objetivo de la batalla, a diferencia del mundo occidental, no era matar a los guerreros en ella o masacrar a la población general, sino llevarse a los guerreros capturados para sacrificarlos a los dioses. Se consideraba que la ciudad había sido derrotada una vez las fuerzas del imperio lograban entrar en su templo e incendiarlo, puesto que suponía tanto la derrota de la ciudad como de su dios local.

El enfrentamiento normalmente era mucho más corto que en la guerra de estilo europeo, con una única batalla se decidía quien era el vencedor, llegando a ser mucho más largo el trayecto de ida y vuelta. Al terminarse la guerra se procedía a la negociación para establecer la tregua que pondría a la ciudad derrotada bajo el dominio mexica. La ciudad conquistada debía reconocer la supremacía de ​Huitzilopochtli por encima de su dios local, realizar siempre el pago del tributo y no pactar con fuerzas externas a la Triple Alianza. A cambio, les permitían mantener sus instituciones, tradiciones y lengua.

Ejemplos de guerras con otras ciudades

Pese a la corta duración en general de las guerras mexicas hubo excepciones. Uno de los más duraderos fue el enfrentamiento entre el Imperio mexica y Chalco, iniciado por la negativa de este a entregar materiales para la construcción de un templo a ​Huitzilopochtli. El enfrentamiento duró aproximadamente 15 años, aunque los combates con Chalco, de forma intermitente, se remontan a 1375, cuando los mexicas estaban bajo el poder de Azcapotzalco. El fin  de la pugna llegó por la traición de los hijos de un señor chalca que ayudaron a derrotar a sus congéneres. Por otro lado, un enemigo al que jamás lograron vencer pese a los numerosos enfrentamientos fue Puebla-Tlaxcala. Esto se debió a la alianza que tenían con otros pueblos de su alrededor que impedían el paso del ejército imperial hacia el sur, donde había productos suntuarios necesarios y donde se encontraba Puebla-Tlaxcala.

La guerra florida

Por último, se debe nombrar otro estilo de conflicto practicado por el imperio y que demuestra el nivel de militarización de la sociedad mexica: la guerra florida (xochiyáoyotl​). Estaba relacionada, en parte, con la necesidad de cautivos para sacrificar a los dioses para evitar el fin del mundo. Por ello, se realizaban guerras pactadas entre los soberanos de los distintos pueblos o ciudades para poder alimentar a sus dioses y entrenar en una batalla real a los nobles guerreros. Se cree que las guerras floridas se iniciaron en Chalco y que estaban relacionadas con el culto a ​Xipe Tótec​. Pese a su faceta religiosa y ritual también tenía unos propósitos político-militares claros, si el imperio sufría una victoria pírrica o una derrota pactaban una ​xochiyáoyotl para demostrar su poder y así utilizarla de propaganda y generar terror a posibles enemigos (Bravo, 2007:169).

Por es por todos estos motivos que los mexicas tenían una sociedad organizada para la guerra. 

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Bibliografía

  • Bueno Bravo, I. (2007), Guerra en el Imperio Azteca: expansión, ideología y arte, Madrid: Editorial Complutense. 402 pp.

  • Bueno Bravo, I. (2009), “El sacrificio gladiatorio y su vinculación con la guerra en la sociedad mexicana”,Gladius, 185-204 pp.

  • Conrad, G. y Demarest, A. (1988), Religión e Imperio. Dinámicas del expansionismo azteca e inca, Madrid: Alianza. 312 pp.

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