La evangelización e México en el siglo XVI

La evangelización de México en el siglo XVI

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Este artículo está centrado en los inicios del proceso de evangelización de México en el siglo XVI por parte de las diferentes órdenes mendicantes, llegadas tras la conquista del Imperio mexica. 

Contexto histórico

Gracias a la bula Inter caetera (3 de mayo de 1493), el papa Alejandro VI dio a los Reyes Católicos la obligación de convertir al cristianismo a los indígenas de las nuevas tierras encontradas. Esto se debe a la tradición y la vigencia del recuerdo de las Cruzadas realizadas durante la Edad Media con el objetivo de expandir y defender el cristianismo. Además, tenían como referencia la evangelización progresiva que se llevaba a cabo en ese momento en las Islas Canarias durante el proceso de conquista (1402-1496). Tras la implicación de los Reyes Católicos en el proceso de cristianización de los indígenas, uno de los deberes de los sucesivos monarcas de la Monarquía hispánica, más adelante conocida como España, fue seguir defendiendo la inclusión de los indígenas en la fe cristiana. Aunque obviamente eso no implicó que no buscasen el beneficio económico y político al mismo tiempo, como bien se demostró (Armillas, 2004:7).

Los inicios de la evangelización de México

Los primeros misioneros que llegaron a México fueron los franciscanos cuando todavía la capital mexica no estaba conquistada gracias a otra bula papal, Alias felicis en 1521 por parte de León X. Un año después gracias a la bula papal ​Exponi nobis fecisti de Adriano VI, se amplió la licencia a todas las ordenes mendicantes para que fuesen a América. Fue con la llegada de Los Doce, en 1524, cuando se inició formalmente la evangelización de los indígenas por parte de los franciscanos. Los dominicos fueron los siguientes en llegar a México en julio de 1526 con doce religiosos y los agustinos llegaron en mayo de 1533 con siete frailes. Los jesuitas no llegaron hasta mucho después, en 1572.

Previamente a la llegada de los misioneros, el propio Cortés intentó iniciar la conquista espiritual, con la ayuda de fray Bartolomé de Olmedo. Cortés representó el ideal caballeresco y de las Cruzadas al controlar políticamente el estado mexica e intentar promover el cristianismo (Armillas, 2004:11). Sin embargo, esos intentos fueron bastante precipitados y pudieron haber puesto en peligro la misma conquista del territorio. Una de esas veces fue cuando Hernán Cortés pidió a Móctezuma II que se construyera una iglesia en la capital. Pese a la negativa del huey tlatoani, continuó insistiendo en colocar al menos una cruz junto a una imagen de la Virgen, provocando un momento de gran tensión con el huey tlatoani.

Similitudes entre la religión indígena y el cristianismo

El proceso de evangelización en sus comienzos se encontró con muchas dificultades, pero sin duda cristianizar a la población era clave para conseguir una conquista territorial efectiva. Entre ambas religiones había claras diferencias, puesto que las religiones indígenas se preocupan por el colectivo social para mantener el orden cósmico. Mientras que, el cristianismo se centra en la salvación del alma y tener un buen comportamiento moral. Aun así, para sorpresa de los religiosos recién llegados, los indígenas compartían ciertos ritos con el cristianismo como los sacramentos del bautismo, matrimonio y confesión. Pese a las similitudes, la finalidad y el procedimiento de estos ritos para los mexicas era diferente.

En el caso bautismo en ambas religiones se debía verter agua sobre el recién nacido para eliminar la mancha o pecado original. El matrimonio indígena también se realizaba con una ceremonia, pero no impedía a los hombres tener concubinas con las que convivían por mutuo acuerdo. Por ello, los misioneros lucharon contra esta práctica considerada anticristiana. Pese a sus esfuerzos la poligamia siguió existiendo durante un par de siglos más, aunque no de forma oficial. Por último, los mexicas sólo consideraban que habían pecado y que debían confesarse una vez en la vida sí se habían embriagado o cometido actos carnales. No veían la realización de dichos pecados como algo que fuese a marcar el destino de su alma debido a que esta quedase manchada, como en el cristianismo. Los mexicas concebían el pecado como una intoxicación del cuerpo que mediante la confesión y una penitencia sangrienta se eliminaba el veneno. Por ello, fue realmente difícil que comprendieran la moral y la concepción del pecado cristiano (Ricard,1986:98-100).

Dificultades para realizar la evangelización

Uno de los problemas con los que se encontraron fue el gran número de lenguas que se hablaban en el territorio mesoamericano, como el náhuatl, el huasteco, el otomí o el tarasco. Aprender estas lenguas era indispensable para poder realizar la predicación y muchos de los misioneros se dedicaron al estudio de dichas lenguas. Los franciscanos fueron los que más se implicaron en aprender las lenguas nativas debido al extenso territorio que abarcaban. Para facilitar el estudio y la predicación implantaron como lengua oficial el náhuatl entre los indígenas del Reino de México, puesto que muchos de ellos lo hablaban como segunda lengua al ser el idioma del Imperio mexica.

Inicialmente no todos los religiosos decidieron estudiar las lenguas nativas y utilizaron cuadros para evangelizar a la población. Esta práctica realmente fue una perdida de tiempo a no ser que se utilizase como refuerzo una vez habían aprendido la lengua autóctona, como hicieron Bernardino de Sahagún o Jerónimo de Mendieta (Ricard, 1986:193). En relación al ámbito lingüístico, también se encontraron con el problema de la falta de palabras en náhuatl para expresar conceptos cristianos. Por ello, decidieron implementar palabras castellanas o latinas y que así pudieran conocer la Santa Trinidad o la redención. Otra práctica que realizaron los misioneros para extender la fe cristiana fue la representación de escenas bíblicas en obras de teatro en náhuatl donde los mismos indígenas participaban.

Prácticas para asentar la fe cristiana

Una ayuda con la que contaron los miembros de las ordenes fueron los niños indígenas, a los que intentaron instruir primero al considerarlos los menos arraigados a su cultura y porque representaban el futuro. Su importancia fue tal en la evangelización de México, que se dieron casos en los que denunciaron a sus propios familiares si continuaban procesando su antigua religión. Incluso hubo algún caso como el de dos jóvenes de Tlaxcala que, tras ser comulgados y confesados, se adentraron en el territorio para convertir a otros indios (Ricard, 1986: 187). Aún así, no fue tan fácil evangelizar a los niños como ellos esperaban, puesto que los aristócratas indígenas muchas veces escondían a sus hijos o hacían pasar como suyos los hijos de sus sirvientes para evitar así su cristianización.

En teoría, los indígenas previamente a ser bautizados debían de haber recibido una mínima instrucción. Aun así, se acabó concediendo con demasiada facilidad y se hicieron bautizos en masa. Se intentaron poner limites a este error con el Concilio Eclesiástico de México de 1555, pero en la práctica continuaron haciendo bautizos masivos. Tras recibir dicho sacramento, procedían al catecismo, el cual se impartía una hora al día o los domingos y festivos, según decidía cada orden. Si no asistían eran sancionados con castigos físicos y aunque fueron prohibidos en 1539, se siguieron cometiendo (Ricard,1986:182). Por último, en el caso de la comunión se formaron dos grupos de opinión por parte de los misioneros: unos creían que no eran capaces de entender la importancia de dicho sacramento por el poco tiempo que llevaban siendo cristianos; otros creían que se debía dar sólo si ellos lo pedían y tenían unos conocimientos mínimos. Los sínodos de 1539 y 1546 dieron la razón al segundo grupo de misioneros, pero es probable que no se acatase lo establecido en estas reuniones.

El intento fallido de tener sacerdotes católicos indígenas

El momento de máxima confianza de los frailes hacia los indígenas se produjo en 1533 por parte de los franciscanos cuando fundaron el Colegio de la Santa Cruz de Santiago Tlatelolco para formar sacerdotes indígenas e instruir a los aristócratas. Por desgracia, no acabó generando su primer objetivo pese a que muchos de los alumnos sí se creían en su nueva fe (Portilla,1974:19). El motivo principal fue que los misioneros creían que los indígenas carecían de la inteligencia suficiente para llegar a predicar y su ineptitud para el celibato no los hacia aptos para ser sacerdotes. Fue en el Concilio de 1555 cuando se prohibió ordenar a indios, mestizos y negros (Ricard,1986:349). Con esta prohibición lo único que consiguieron fue retrasar la asimilación del cristianismo, ya que la veían como algo foráneo donde no estaban representados.

Zona arqueológica del Colegio de Tlatelolco e Iglesia de Santiago Tlatelolco, ubicada en Ciudad de México.

La aparición del sincretismo religioso

Pese a las grandes esperanzas que tenían los misioneros, el optimismo inicial presentado por ellos mismos en sus escritos y presumir de haber convertido a millones de indígenas al cristianismo, no consiguieron realmente sus objetivos. Algunos aspectos de su cultura se mantuvieron para que la implantación de una nueva religión y estilo de vida no fuese tan traumática. Como fue el caso de la jerarquía social, algunas tradiciones, parte de la vestimenta y las lenguas. Además, se produjo un incremento de celebraciones sociales y danzas tras haber eliminado la parte pagana de ellas e implementando las celebraciones cristianas. Un ejemplo de esto, según algunos autores, sería la implantación de la Navidad con mayor facilidad gracias a la coincidencia de la celebración del nacimiento de Huitzilopochtli, el dios de la Guerra y el Sol en la veintena Panquetzaliztli (del 7 al 26 de diciembre).

Si a esto añades las dificultades anteriormente nombradas y el poco tiempo con el que esperaban tener resultados, lo único que surgió por aquel momento fue un sincretismo religioso entre la religión politeísta de los mexicas y el dogma cristiano.

Algunos misioneros como Bernardino de Sahagún o Diego Durán se dieron cuenta que los indígenas hicieron una mezcla con ambos cultos y veneraban a Jesús, a la Virgen María y a sus antiguos dioses a la vez. El sincretismo religioso entre ambas culturas jamás se consiguió eliminar y adía de hoy pervive. El ejemplo más claro es el culto a los muertos se celebrará en Todos los Santos, más conocido como Día de Muertos, o el sincretismo propio entre la Virgen de Guadalupe y diosa Tonantzin-Coatlicue.

Conclusiones

Por lo tanto, el objetivo de instaurar y desarrollar una fe más pura en el Nuevo Mundo que la del viejo continente no sé pudo realizar al cien por cien. Aún así, debido a la tardía implantación “total” del cristianismo en México, hoy en día es uno de los países católicos con más devotos.

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Bibliografía

  • Armillas Vicente, J.A. (2004), “Evangelización y sincretismo religioso en México (siglo XVI)”, Arquitectura religiosa del siglo XVI en España y Ultramar, 7-28 pp.

  • León-Portilla, M. (1974), “Testimonios nahuas sobre la conquista espiritual”, Estudios de Cultura Náhuatl, UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas,11,11-36 pp.

  • Ricard, R. (1986), La conquista espiritual de México: ensayo sobre el apostolado y los métodos misioneros de las órdenes mendicantes en la Nueva España de 1523-1524 a 1572, México: Fondo de Cultura Económica. 493 pp.

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