Aztlán: Un mito o una realidad

¿Existió realmente Aztlán o es un mito?

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La existencia de Aztlán se ha cuestionado desde la llegada de los conquistadores españoles a Mesoamérica, pues Diego Durán en su Historias (c.1581) explica que el huey tlatoani Moctezuma Ilhuicamina ya intentó localizar dicha ciudad, pero fracasó. Aún así, los mexicas jamás se llegaron a plantear si Aztlán era un mito o una realidad, puesto que creían firmemente en su existencia. A lo largo de los siglos, los historiadores y arqueólogos se han vuelto a replantear su existencia de Aztlán y han buscado su localización. Sin embargo, por ahora, no se ha encontrado ningún indicio de que la ciudad que se describen en los códices novohispanos existiese como tal.

Pese a esto, en este artículo pretendo mostrar los argumentos de las dos corrientes. Por un lado, la corriente que defiende la existencia de Aztlán, o lugar de zarzas, mediante las fuentes novohispanas, y por otro lado, la corriente mayoritaria que defiende que Aztlán y el proceso de migración hasta México-Tenochtitlán fue un mito creado para complementar la cosmogonía mexica, es decir, las bases de su historia.

Contexto de los códices y fuentes sobre Aztlán

Los códices novohispanos que han llegado a nuestros días se escribieron a lo largo del siglo XVI por parte de los religiosos castellanos y tlacuilo (sabios) supervivientes del proceso de conquista para que los primeros pudiesen entender la visión de los indígenas y así iniciar el proceso de evangelización. Algunas de estas fuentes se realizaron basándose en la tradición oral, pero también en documentos originales indígenas que por desgracia no han llegado a nuestros días. Un ejemplo sería el Códice Boturini o Tira de la peregrinación (c.1530), la cual se cree que se basó en un códice primigenio y solo explica una parte del proceso de migración de los mexicas y se completa, por así decirlo, con el Códice Aubin (1576-1607). 

Los códices y documentos que hablan sobre la migración mexica desde Aztlán son: el Códice Azcatitlan, Códice Aubin, Códice Boturini, Códice Mexicano, Códice Vaticano-Ríos, Mapa Sigüenza Códice Telleriano-Remensis. 

Primera lamina del Códice Boturini o Tira de la Peregrinación. Aunque no aparece ningún glifo que especifique que es Aztlán, se cree que la ciudad mítica desde donde parte el hombre que luego va en canoa.

La corriente que apoya la existencia de Aztlán

En el propio siglo XVI encontramos cronistas, tanto castellanos como indígenas, que intentaron encontrar la ubicación de Aztlán como Cristóbal del Castillo o Chimalpáhin, quienes propusieron que Aztlán estaba al norte de la ciudad de México, en la zona actual del estado de Jalisco. Sin embargo, fue sobre todo en el siglo XIX donde se produjo un resurgimiento de la búsqueda de Aztlán utilizando la interpretación de los códices, puesto que se pudieron reconocer varias ciudades por las que teóricamente pasaron antes de fundar México-Tenochtitlán, como Tula, Coatepec y Chapultepec

Estas nuevas ansias de localizar la ciudad se debieron a que Alfredo Chavero en 1887 sugirió que Mexcaltitán podría ser la ciudad primigenia debido a su aparente similitud y por su localización, ya que se encuentra cerca de Jalisco, en el estado de Nayarit. Y, aunque historiadores contemporáneos o cercanos a la época de Chavero ya descartaron la localización que Chavero dio de la ciudad natal de los mexicas por su falta de fuentes escritas y arqueológicas, hubo historiadores que siguieron buscando. 

Algunos de ellos también plantearon que quizás se encontraba en lo que ahora es territorio norteamericano. Fue, sobre todo, durante la década de 1960 que volvió a coger fuerza la idea de ver Mexcaltitán como Aztlán por parte de historiadores como Gutierre Tibón, José López Portillo y Weber, Wigberto Jiménez. Incluso la revista National Geographic en 1968 publicó un artículo apoyando la teoría que propuso Chavero casi un siglo antes por las similitudes geográficas (nuevamente sólo por estar al norte y ser una isla). Este resurgimiento se produjo, en parte, porque los Chicanos ,tanto a nivel cultural como académico, recuperaron e identificaron a Aztlán como su ciudad natal (Leal, 1988:8). 

Imagen actual de la isla Mexcaltitan, la posible Aztlán para algunos historiadores.

Como vemos, no faltaron ganas para ver a Aztlán como una realidad y no como un mito.

La corriente que ve a Aztlán como lugar mítico

Pese a que no hace tanto que estaba latente la creencia de la existencia de Aztlán, sobre todo en para la gente común, a día de hoy, en el mundo académico todos creen que Aztlán es un lugar mítico. Si bien los mexicas, un pueblo de origen chichimeca, realizaron diversas migraciones a lo largo de su historia, intentar buscar su ciudad natal es un caso perdido. Hacerlo es como intentar buscar el Jardín del Edén o creer en la historia de los fundadores de Roma con Rómulo y Remo, pues realmente son mitos fundacionales de los orígenes de cada pueblo o nación, los cuales están presentes alrededor del mundo. 

En el caso de los mexicas, se puede entender que la creación de Aztlán y la migración vienen dadas por diferentes causas. Si bien el análisis inicial que surge de esto es entender que Aztlán es una Tenochtitlán simbólica, pues ambas tienen símiles religiosos y políticos (Navarrete, 1999:255), para así mostrar la consistencia del pueblo mexica en establecerse en un territorio similar. Utilizando esto mismo, el enlace y simbolismo entre las ciudades se puede ver como ambas son el principio y el fin cíclico de su hegemonía, pues al partir de Aztlán se inició el proceso que llevaría a los mexicas a México-Tenochtitlan y a tener la hegemonía en el Valle de México. Por lo tanto, Aztlán sería Alpha y Tenochtitlán Omega (Johansson,2016:118). 

Además, en el Códice Boturini muestra los diversos objetivos que se tuvo al crear este origen mítico y que se ve apoyado por las otras fuentes nombradas que hablan sobre Aztlán. Los mexicas con esta ciudad y proceso migratorio buscaron reforzar y justificar su cosmogonía del presente en el pasado, pues se muestra como los mexicas tienen un pasado chichimeca y tolteca, verificando que son grandes guerreros y como su dios principal, Huitzilopochtli, a partir de ese momento aparece dentro del contexto de la creación del Quinto Sol, siendo necesaria la alimentación de Huitzilopochtli con sacrificios humanos para que el nuevo sol y por ende, el universo, siga en orden (Castañeda, 2007:208).

Por lo tanto, la visión de Aztlán como un lugar mítico en vez de como una realidad es la que tiene más sentido, puesto que carecemos de pruebas arqueológicas que digan lo contrario.

Tras leer el artículo, ¿crees que realmente existió Aztlán y se descubrirá su ubicación? O por el contrario, ¿crees que Aztlán simplemente fue un mito fundacional? Déjanos tu opinión en la sección de comentarios y no olvides compartir el artículo en tus redes sociales si te ha parecido interesante.

Bibliografía

  • Castañeda de la Paz, M. (2007), “La “Tira de la peregrinación” y la ascendencia chichimeca de los tenochca”, Estudios de cultura Náhuatl, 38, 183-212 pp. 

  • Graulich, M. (1974), “Las peregrinaciones aztecas y el ciclo de Mixcóatl”, Estudios de cultura Náhuatl, 11, 312-354 pp. 

  • Johansson, P. (2016), “La imagen de Aztlán en el Códice Boturini”, Estudios de cultura Náhuatl, 51, 111-172 pp.

  • Leal, L. (1989). In search of Aztlán. En Rodolfo, A., Lomelí, F. Aztlán(Ed.). Essays on the Chicano Homeland (pp.6-14). Albuquerque: University of New Mexico Press. 

  • Navarrete, F. (1999), “Las fuentes indígenas más allá de la dicotomía entre historia y mito”, Estudios de cultura Náhuatl, 30, 231-256 pp. 

  • Navarrete, F. (2000), “The path from Aztlán to México: on visual narration in Mesoamerican Codices” RES 37, 41-48 pp. 

  • Robelo C. A. (1910), Aztlán. Cuna de los indios mexicanos, no sé sabe dónde Dios está.

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